domingo, 22 de septiembre de 2013

Adivinos, profetas y científicos

La luz tímida iluminan los objetos olvidados bajo el ventanal, alertando  la memoria a capturar el destello, como un filtro en el que se atascan las partículas que no alcanzan a escabullirse. Destellos, partículas, momentos  construyen pasado, presente y futuro, piezas gélidas arrancadas al devenir de los eventos y su curso impredecible, que continua inexorablemente conduciéndonos a un destino desconocido, esperado, olvidado.

Adivinos, profetas, científicos esputan sus enjuagues llenos de sabores que tiñen nuestros ánimos de emociones. Cantos de sirenas se entre mezclan con el olor nauseabundo del amargo destino de quienes irresistiblemente atraídos, sucumbieron a sus designios y atraparon el tiempo, transformando el futuro en presente, el destino inexorable fue debelado, el camino conocido no puede ser olvidado. 

(prosa que surge de los sentimientos ante el diagnostico presintomático en enfermedades neurodegenerativas como el Huntington y la película melancolía director danés Lars von Trier)


martes, 11 de junio de 2013

Preguntas que provocan, de una generación que esta inquieta.

En un ejercicio con los alumnos en practica les solicitamos que escribieran preguntas que consideraran provocativas para que luego las discutiéramos, el resultado del ejercicio fue interesante y paso a compartir las preguntas:

¿Porque no puedo saludar de beso en la cara a quien tiene un alto cargo?

¿Porque siendo estudiante no puedo comer en la mesa de los profesionales?

¿Porque no puedo cantar el Metro, sin que me miren extraño?

¿Porque tengo que levantar la mano para hablar?

¿Que tiene de malo el Aborto?

Estas y otras preguntas sin duda no nos dejaran indiferentes

jueves, 28 de febrero de 2013

De lo que nos seduce

"Despierta, despierta es tarde” impulso  inicial que viene con la luz de la mañana; donde  la conciencia del nuevo día, llena la memoria con imágenes que se superponen a los difusos recuerdos de lo soñado, y comienza la secuencia circular de nuevas imágenes, que vienen a oscurecer nuestros recuerdos. Y de este modo la premura del vivir va ocupando el espacio de lo vivido o lo soñado.
En una pequeña isla que quiso ser independiente, quedaron aislados un puñado de valientes, con el  paso del tiempo, comenzó a escasear los alimentos, por lo  debieron aprender a alimentarse de la naturaleza, adaptarse a una nueva vida. Los más grandes, rápidos y sagaces como zorros desarrollaron una gran agilidad para alcanzar los alimentos y poca memoria olvidando los desaciertos. Los más pequeños, lerdos y pensativos, economizaron energías, desarrollando gran memoria, aumentando sus aciertos.
Los grandes y pequeños convivían en armonía unos cavilando, pensando como diseñar  el camino a seguir y los otros ingenuos, rápidos construían  este camino. Grandes y pequeños, pequeños y grandes eran uno, no había claridad donde terminaban unos y donde comenzaban otros, su secreto estaba en que los unos se preocupaban de los otros y los otros de los unos, en un fluir constante.
Una tarde tropical, en la playa de arenas amarillas distinguieron a lo lejos el resplandor de una botella de vidrio sobre la cual rebotaban los rayos de sol, en su interior herméticamente cerrado había un pedazo de papel que contenía un poema de amor:
los grandotes ágiles fueron los primeros en llegar a su encuentro, abriendo este valioso tesoro,  que leyeron ansiosamente:
“Tú eres la nube crepuscular del cielo de mis fantasías.
Tu color y tu forma son los del anhelo de mi amor.
Eres mía, eres mía, y vives en mis sueños infinitos.
Tienes los pies sonrojados del resplandor ansioso de mi corazón,
¡segadora de mis cantos vespertinos!
Tus labios agridulces saben a mi vino de dolor. Eres mía,
eres mía, y vives en mis sueños solitarios.
Mi pasión sombría ha oscurecido tus ojos,
¡cazadora del fondo de mi mirada! En la red de mi música
te tengo presa, amor mío. Eres mía, eres mía,
y vives en mis sueños inmortales.”
Tagore
y lo olvidaron, dejándolo a un lado volvieron a lo suyo, al poco tiempo no encontraron los pequeños que comenzaron a reflexionar aquellas extrañas palabras que llamaban a poseer, a amar, a atrapar momentos y transformarlos en sueños inmortales, extrañas palabras de egoísmo sin igual que pretendía detener el fluir de las cosas. Aún continúan asombrados, y de vez en cuando recuerdan  aquellas palabras que les  evocan emociones, que no parecen atraparlos, porque  son los minutos únicos diferente que luego se pierden,  lo que los seducen . 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Imágenes del sur

Brisa que mueve la rama de los árboles, agitando el ruido perdido de los niños en su algarabía, al lado del río que abraza las piedras, humedeciéndolas como única señal de la presencia trasparente de esa masa compacta de agua que choca con las piedras. Son los colores ocres que entre filamentos verdes detienen el camino de los navegantes, atrapando sus colores en el espejo de su quietud aparente, que fluye entre montes sinuosos, al final de los que se  agrupan los caminantes, que van escalando los bordes hasta mezclarse con las nubes grises del cielo azul y blanco, con sus desordenados penachos verdes. Y de vez en cuando la espuma blanca en forma de cataratas marca la ladera, como la lágrima que se escurre entre las mejillas morenas.

domingo, 18 de noviembre de 2012

El funeral


Cada palabra que pronunció olvida su sentido, al caminar entre las lágrimas de María, son sus sollozos  los que perdiéndose en el viento que sopla sobre el prado, galopa entre nuestras cabelleras que flotan.
La mujer que pierde el alma, es llevada por el torrente que la arrastra, empujándola como tronco caído, por el río desolado de los que caminan sin destino. Camina entre espíritus que mueren, como notas que se desvanecen en el vacío del dolor, de la tristeza, siendo la tinta que mancha el papel para dibujar la nota, la que nos recuerda su tono único que no volverá y se torna en un recuerdo doloroso,  para por un instante disipar la bruma, deteniendo el tiempo que no ha de volver.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Mitos: “un pensamiento colectivo que construye historia”.



Desde la cosmovisión de los pueblos originarios encontramos historias colectivas llenas de fantasías y cargadas de saberes propios, esa cultura viva como un cuerpo mutante va evolucionando, construyéndose a cada momento, con el grito colectivo e inconsciente, que norma, que construye, que transmite la interpretación de la realidad profunda de esa sociedad.
Este pensamiento plasmado en los mitos es magia sobrenatural que supera lo cotidiano, dejando caer desde la altura los valores, las virtudes trascendentales de los pueblos. La modernidad arranca de este pensamiento a los dioses y sus poderes, degradando su autoridad despojándolos de su credibilidad, congelándolos en libros con letras muertas, que esperan ser encontrados por eruditos que escudriñan en el pensamiento colectivo de nuestros ancestros en búsqueda de verdades ocultas.
Forjamos nuestros mitos en pantallas de computadores que esculpen en los campos magnéticos de nuestros discos almacenando ecuaciones, palabras grandilocuentes que desplazan los rayos de Júpiter o las cabezas de medusa, por una naturaleza de nuevos dioses y semidioses que llegan para dominar nuestras vidas,  con nuevas trilogías sacrosanta que emergen para llenar estos  tiempos y tejer  los nuevos mitos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Prosa para el ocaso


“a” no es igual “a” sólo es  similar en algunos aspectos
El ocaso cubrió de colores el firmamento, dibujando una foto, que la cámara de aquel hombre con sombrero, intentaba arrebatarle sus colores, plasmándolos en el papel con tono sepias o quizás grises. Mientras avanza una nube al ras del suelo, intentando atrapar los pantalones de quienes miran embobados aquel atardecer,  efecto de un mago barato, que confunde nuestros sentidos y se adueña de nuestras emociones, conduciéndonos de la mano por medio de  nuestros pensamientos que se apoderan de lo vivido intentando congelarlo, en la pantalla de nuestra retina que despoja un pedazo de la acción, para llenarla de emociones que sólo tienen que ver con lo que nosotros queremos sentir o podemos sentir.