miércoles, 15 de agosto de 2012

Ensayo sobre el duelo crónico


La perdida en un momento de nuestra vida genera el duelo. Proceso de transformación que nos lleva por el camino del cambio, la transformación de nuestro “yo”. Nos abandona parte de lo que somos, alejándose, perdiéndose… Encontrándonos con un nuevo “yo” generado por la ausencia, no implica una sustracción, un retirar, ni una matemática lineal sino un proceso de cambio que nos ha modificado y no tenemos claridad de porque camino nos llevara, generándose la  incertidumbre, una incógnita, ¿Cuál será el nuevo equilibrio? ¿Qué nos espera? , esta ausencia se hace presente, integrándose a este nuevo “yo”,  Cada mañana paso frente al cementerio donde descansan los restos de mi padre, su ausencia se hace presente, parte de una nueva vida, el dolor de su ausencia, se instala. Ese “yo” construido desde un “nosotros” que se apropia la identidad, fundiéndola en un colectivo, que nos constituye, nos determina y su perdida no hace morir en parte.
Cuando nos referimos a nuestro cuerpo nos alejamos de la perspectiva del “nosotros”, levantándose la individualidad de un cuerpo, con derechos, reivindicaciones propias, necesidades a satisfacer, se encarna el “yo, libre autónomo capaz de autodeterminarse, como depositario de lo esencial, su integridad se torna único, se apropia del “yo”. El cuerpo esta expuesto a su propia vulnerabilidad, supone muerte, sin embargo es el agente de nuestras practicas, gestor de nuestra acciones, controla nuestra autonomía, al igual que   “uróboros”, la serpiente que se muerde la cola formando un circulo sin fin, el cuerpo se  encuentra inmerso en un nosotros que es parte de su ecología, y esa separación que formaba al individuo se evidencia como aparente, el cuerpo es colectivo, la dependencia es física, unos con otros, una interdependencia que resulta en un eterno devenir entre la integración y la desintegración, “somos juntos”,  nos integramos para construir la identidad de ese “yo” o quizás mejor dicho ese “nosotros” en un presente, nos desintegramos para reconstruir esa identidad presente, alcanzando una a temporalidad en el presente momento sin principio ni fin, ser consciente de esto evidencia nuestra vulnerabilidad y limita los márgenes de nuestra autodeterminación y es quizás el duel0 esencial que nos impone la auto conciencia.
Las trasformaciones de nuestro cuerpo son parte de este devenir a veces deseado o buscado, crecer, intervenir nuestro cuerpo, envejecer son parte de esto, grabando nuestra historia con señales visibles o no tanto, cada momento genera un duelo un cambio una perdida que evidencia una ausencia, a veces son palabras que provocan los cambios un diagnostico que construye una expectativa,  o una dificultad que aparece e instala una  diferencia, “no saludable”, nos aleja de lo que se espera que seamos. El “nosotros” abandona a este “yo” que no cumple con lo que se espera de él, medicamentos terapia intentan regresar al nosotros ese “yo” abandonado aislado. Surge la angustia. la cólera un deseo de alcanzar el nosotros, que instala su abandono en esta nueva formación de la  identidad, surge la rebeldía, no puede ser que me este sucediendo esto, debe ser un error, comenzamos a buscar un nosotros que nos acoja, que diga que esto es un error y nos recuperaremos, esta incertidumbre genera dolor, melancolía, el aislamiento del “yo” .  Mas allá de los que arrastra nuestro cuerpo, es la relación con los “otros” la que construye nuestra realidad, es en ese espacio  de imaginación en que la perdida se instala y se hace presente la ausencia, el dolor la duda, la nueva estabilidad lo incorpora, es el día a  día, nuestros tiempos, son diferentes, se ha construido un nuevo “nosotros”.  Una enfermedad ha sido definida como falta de salud es decir la falta del estado de completo bienestar físico (biológico), mental (psicológico) y social, y no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades ligeras, fuertes o graves.   Sin embargo,  el concepto continua  segregando, separando construyendo una realidad  en que el “yo” es separado de nosotros y en consecuencia debe ser recuperado, para integrarse al nosotros, una dualidad en que un yo es posible sin el nosotros.  Probablemente la salud es un proceso de construcción permanente de relaciones que construyen nuestra identidad y la enfermedad son aquellas fuerzas que tienden a separarnos de nuestra ecología del nosotros.


domingo, 3 de junio de 2012

El individuo; "unidad un espejismo colectivo"

¿Indivisible? que percepción mas extraña, este espejismo de incomunicación, resultado del aislamiento o mas bien de nuestra soledad, que nos someten las barreras que nos conforma, que nos constituyen, nos segregan, generando la ilusión de somos individuos o una totalidad indivisible, en ese eterno juego de la unidad, se construye "Un solo Dios, Una palabra, Un nombre, Un concepto, Una representación de lo existente Una naturaleza, Una idea...."

Conceptos absolutos que intenta romper el devenir, atrapándolo en un cuerpo con barreras que lo individualiza, adoptando diferentes formas, palabras, objetos, conceptos que seccionan en partes el devenir, en una carnicería quirúrgica que intenta segregar en pedazos lo indivisible, intentando romper la paradoja de una inexistencia, la totalidad como unidad, escapar desesperanzado del eterno devenir sin limites.

Como diría Jean Baudrillard: "Seducir es morir como realidad y producirse como ilusión."  Un intento amable de comprender un  idea sin disecarla, como una ilusión que podemos acompañar, con la que podemos soñar, construir, vivir, fluir.... Una invitación a recorrer un camino que nos lleva alguna parte, un sueño eterno atrapado en el presente, que acumula nuestro pasado y llena nuestro futuro.


sábado, 19 de noviembre de 2011

Dialogo de una ciudad "Honrada"


Leyendo a Dezső Kosztolányi y su personaje Kornel Esti, que viaja junto a su amigo a ciudad honrada me hicieron escribir estas líneas, un dialogo en nuestra ciudad honrada:

Nota del autos (yo) “debo dejar claro que eludiré los temas conflictivos para no  desprestigiarme, me complica exponerme y escribiré una líneas  que solo reflejan un dialogo sin importancia. “
Caminado por el supermercado, en las compras de la semana,  labor tediosa que se ha de realizar con prisa para llegar a la casa a tenderse un rato, a leer, ver televisión o  simplemente holgazanear.
A lo lejos se divisa la una silueta conocida, no sabes quien es, empujemos el carro alejándonos discretamente, no vaya ser que  nos reconozcan, quien será? , que bien, se aleja, terminemos rápido, que lata. De pronto el entusiasmo de elegir algunas cosas para comer, embarga nuestros pensamientos pero  recordamos que estamos a dieta….pufffff,  en fin. Levantamos nuestra cabeza y la pesadilla se cumplió una cara sonriente frente la nuestra,  contacta nuestros ojos…… Nota del autor “de aquí en adelante queda censurado por el nivel de hipocresía de los hechos, resulta obsceno para quienes viven en ciudad honrada  el  autor se niego a  reproducir lo acontecido”

viernes, 12 de agosto de 2011

La educación, una revolución sin la tomar el poder

La crisis del sistema representativo, paulatinamente en estos últimos años de democracia fueron apagando la esperanza, de que nombrando representantes para que nos gobernaran, estos fueran construyendo nuestras utopías, lejos de esto, nos comenzamos a sentir traicionados, creándose una brecha entre las instituciones del estado y el sentir o el que hacer del ciudadano. Ese estado ajeno, lejano parecía procuparse mas de cuidarse a si mismo, que estar al servicio, de cuidar al mas grande que proteger al pequeño.
Los estudiantes dieron un primer paso, en un camino sin retorno, gritaron un "basta", no queremos mas negociaciones circulares, no queremos una clase de representantes políticos que solo cuiden sus intereses. ¿Que queremos?, no es muy difícil, participar en las decisiones, poder modificar las leyes, construir nuestra propia sociedad.

domingo, 29 de mayo de 2011

La identidad de la noche

Paso la noche, despertamos, soñamos, identidad difícil, quizás solo una noche que amanece o un amanecer que oscurece, todos caminamos con túnicas blanca en procesión serena al agua purificadora, el silencio se llena de palabras, sin sentido, sus vapores empañaban los vidrios que nos protegen condensándose en pequeñas gotas que escurren luego de atrapar el gélido del viento de la mañana. Sus colores cambian sin preguntarnos, celeste del agua condesada en la piscina, se llevo el blanco de nuestras palabras y el borde del agua quieta se confunde con el piso blanco, en que se refleja el sol del amanecer que oscurece en la identidad de la noche.

domingo, 22 de mayo de 2011

Un sin sentido

Miles de vueltas daba, antes de salir camino al gimnasio, la pereza enlentece mis pasos y tedio del “tener que”, me embarga.

El automóvil avanza por la calle arbolada, en el horizonte una franja amarilla intensa, salida de un comics, se dibujada en el cielo gris de aquella tarde, desafiando lo creíble.

Miro nuevamente al frente intentando borrar lo inverosímil con las imágenes de aquellos arboles que con sus ramas rosaban el techo del automóvil en su rápidos pasos.

Al levantar la vista todo ha vuelto a la normalidad y las nubes grises llenan el horizonte, la duda me inunda “la visión es traicionera llenándonos de ilusiones, objetos, colores… que van y vienen terminan acumulándose en nuestra memoria.

Pero esa línea amarilla, bien definida, como una cinta gigante que llenaba el espacio, parece la intromisión de algo venido de otra dimensión, que se nos deja ver por un instante, en el momento que se cruzaron sus tiempos , ¿podremos reconocerlos o una vez más lo dejaremos escapar, borrándolo de nuestra conciencia?.

El trazo oscuro de la tinta que escribe estas letras, llenando el blanco papel con trazos abandonados para que otro encuentre su sentido, son dibujados a la luz del sol que proyecta la sombra perfecta de la pluma hermosa, ágil ruidosa pero sin sentido, como aquella intromisión amarilla en el horizonte, que arremolinan nuestros pensamientos, llenos de sensaciones que intentamos darles orden, estructurando un sin sentido que nos llene la vida.

lunes, 11 de abril de 2011

La Partida de quien no se va.

Te contare mirando en el reflejo de tus ojos, como caen las hojas de aquel árbol viejo, arrastrando su alma, no muy lejos, a la espera del sol de la mañana y sus primeros rayos, que desprenden el ultimo aliento, vaho caliente arrancado de la madera húmeda del tronco caído.
La silueta hermosa de su figura tumbada, en un placido dormir es interrumpida por la emoción del ultimo aliento, escondido tras las pausas de su respirar profundo, que se entrecortan por el silencio prolongado que anuncia su próxima partida.
Ya esta cansado y quieres partir, su respiración y nuestras emociones lo atan a este mundo del que ya estas lejano.